Tercera vía
Como un vergel atisbando la costa, la oportunidad de un naufragio flota en el ambiente abriéndose paso por un camposanto de cadáveres exquisitos. No es un ídolo, no es tangible, no es una idea efímera; tan solo una franja de luz reflexiva de lo etéreo. El enunciado que se niega así mismo explicita y fluidifica la escombrera turbia y pestilente del demagogo subvencionado. Como distributores el estado de la tecnología de producción supedita la preferencia del consumo en la expectativa del precia para el oferente. Los sutiles desplazamientos del marco teórico remarca y prefija la demanda a coste cero, limitando al solícito destinatario a yacer mano sobre mano.