Cuando la noche caiga

 

No te preocupes,
tarde o temprano
me verás llegar
cuando caiga la noche.

No me busques,
ya te encontraré 
cuando caiga la noche.

Sé que has estado 
coqueteando con el desastre
que has conseguido vencer.

No temas,
he visto a suficientes caídos
sucumbiendo al mal
como para saber qué hacer.

Sé que sufres,
lo adivino en la humedad que te cobija.
Me veo reflejado en tus lágrimas.

Por eso,
no desesperes ni te abandones
a sustancias nocivas.

Volveré a por ti
cuando caiga la noche.

Entradas populares de este blog

Primer plato: LENTEJAS

Cara de póquer

¿Cómo superar la atragantada navidad? Recetario para afrontar indigestiones y resacas