Cara de póquer
Porque sin andar tiritando de frío las campanas también lloran (acto valeroso no reservado sólo/solo a la porosa-belleza de la pupila verde) el ínfimo 'cante jondo' que nos va quedando, debemos ser unos solitarios (“entre sueño y desengaño”) los que nos estremecemos ante la décima octava (elevada a ‘n’ repetidas veces un millón de años luz) ‘hecho’ gravado a fuego en el galope ‘desbocao’ de aquello que el sabio nominó bautismalmente como historia de la infamia. Y, como, se preguntaba el maño estrangulándose la garganta y salpicándose la lengua…: “Ya somos más viejos y sinceros,/ y qué más da/ si miramos la laguna/ como llaman a la eternidad/de la ausencia”…: Hace siglos que ambiguos entes abstractos nos predicaron la verdad revelada: “noli me tangere”. Nosotros, pobres imbéciles-metecos expulsados de la divinidad, lo aceptamos como el corderito o el osito de azúcar. Nos sojuzgamos parcialmente; pues, en la bignonia-soberbia-estulticia-prepotencia del pícaro inferior, a ratos c...