BONIATOS asados (endulzados o no)).
Primer postre de nuestra alacena: el boniato (camohtli) asado (con o sin azúcar o miel), placer supremo que lleva entre nuestros angostos campos ibéricos desde que aquellos osados, allá en el remoto S.XVI… Cuando el mundo era bello, fértil y virgen –como no puede ser de otra manera la belleza-, nos lo trasplantaron de los trópicos de América Central (lindando el Perú, Ayacucho –hermosa palabra-).
Por ello, nuestras antepasadas abuelas (sí, también abuelos, no son estas recetas homófobas –aquí todo género o raza tiene cabida-) lo aprovechaban (como buen tubérculo de sabor dulce –el almidón y los azúcares le confieren esos hidratos de carbono tan deliciosos-) para sazonar de edulcoradas calorías el otoño ibérico (oh, qué fechas tan propicias para el recogimiento familiar en torno a la mesa-camilla o la fogata o la candela…); sin embargo, no hay que olvidar, esta fuente de potasio llega a su esplendor maduro en invierno (sí, como las párvulas): al elegirlos, elija el ejemplar firme y llévelo a la alacena del hogar (lugar fresco, seco, oscuro y bien oreado por excelencia). Allí deberá aguardar no menos diez días (no más 20).
INGREDIENTES:
-Boniato (el número de ejemplares es indiferente: dependerá de los comensales).
-Azúcar o miel (el guarismo cuantitativo de la “misma” será variable y obedecerá al castigado paladar).
Pasos y elaboración:
Paso1: Precalentar a 180º durante una hora el horno.
Paso2: lavar el ejemplar único (el número de ejemplares es indiferente: dependerá de los comensales).
Paso3: envolver en papel de plata nuestro boniato e introducirlo en el horno precalentado.
Paso4: pasado el embrague-tempo de morderse las uñas, encender el lector de DVD, buscar una manta-hippie para la susodicha de turno, lamer un beso a la susodicha, reírle las gracias a la susodicha y, por último, que la susodicha te recuerde “¿De veras no hay que medir el tiempo del boniato?”…haz “¡CHASSS!” y ya…¡A degustar su auténtico boniato (no olvidar, obviamente, pelarlo con delicadeza –será una piel tibia y escurridiza- y no excederse con el azúcar o la miel, pues éstas serán perfectamente aplicables a los agujeros o bajorrelieves de la susodicha)!