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Mostrando entradas de diciembre, 2024

La Operación biquini: cenas equilibradas

 Buenas noches. Los recortes también merman la calidad de esta publicación. Desde dirección doctor Octopus me recomienda limitarme este febrero bisiesto a una escueta entrada. Ni modo en tan limitada receta transmitir toda la enseñanza equilibrada y asceta que me propongo. Sin más dilación, me dispongo a atender ilimitadas peticiones que nuestros lectores me han hecho llegar sin demora alguna. Entre ellas, la que este mes nos ocupa, cunde el pánico respecto a un tema espinoso…: La operación biquini. Sí, queridos amigos, tal proeza de desventura y sacrificio inquieta las noches de miles de millones al cubo de toda mujer y metrosexual y subgéneros de estos a diario a partir del ocaso del invierno. Por eso, es normal encontrarse con las féminas más irascibles de lo habitual por estas fechas. A pesar de que para todo heterosexual mayor de treinta años es común la panza, para una mujer cercana o pasada estas lindes es toda una tragedia. En vista de la recurrente pregunta ¿Abuelo, acercá...

La Operación biquini: el secreto de un desayuno nutritivo

 Muy buenos días queridos amigos. Llegado el mes de marzo proseguimos con ‘La Operación biquini’. En esta segunda entrega trataremos el tema del desayuno. Dicha comida ha sido muy desprestigiada por parte de los colegiales desde tiempos inmemorables por la simple pesadez y vagancia que caracteriza a estos seres proclives a la estupidez y la incorrección del conservadurismo de costumbre del hombre de orden. Ciertos es, por abundar en el desprestigio acusado del desayuno, que las madres de estos colegiales cada vez son más esnob e histéricas y ven gramos de más hasta en un simple vaso de leche desnatada. He aquí donde reside el mal: por desventura venidera, las madres que el siglo pasado fue pariendo crecieron con la idea impostada del desarrollo o revolución femenina derribando los cánones matriarcales tan primigenios e indispensables para la perpetuidad de la especie…Esto es: los tiempos modernos solo han traído hogares desestructurados y, con ellos, la inevitable degeneración de c...

Tratado de buenas maneras: Qué hacer para evitar la mediocridad de la vida diaria

  El hombre sabio asume la realidad pues participa de ella (sin preguntarse si cree que es lo correcto) ya que que no tiene más medio que el que lo ocupa. Para el hombre sabio la realidad no supone un problema contractual ni metafísico. El hombre sabio acepta la realidad tal y como se presenta. Para el hombre sabio negar la realidad es como refutar la Ley de la Gravedad. No obstante, el compromiso del hombre sabio con la realidad es nulo más allá de cubrir el expediente que la misma supedita en el quehacer de cada cual: como la autopista es para los jugadores, sólo el prudente llega sano y salvo sin jalonar cunetas de carreteras secundarias. Por ello, el hombre sabio no se pierde en discusiones vacías ni mucho menos le quita el sueño de los más banales temas que suele preocupar al común de los mortales…: el hombre sabio ocupa su tiempo en el goce del placer, fecundando su inteligencia, recreándose en la belleza que lo cohabita y siendo consciente de la inmensidad de su ser. Así, al...

‘Ex nihilo: halografía de la inopia’ #2

  Asegúrate la nobleza de la empresa, que por el fin de ella no se inmiscuya la pobreza de espíritu ni la prebenda ajena presta a tributar a la sociedad. Rodéate de soledad sonora prendida sobre la ceniza desatada: recuerda que la humedad (desalmada y engrupida) sólo desdora la ojeriza (amotinada por desespero de despecho) sin llegar a aliviar la sed. Bríndate de la Red que acecha desde Judea hasta envolverte al vacío en su target de estupidez protofacista: a primera vista, dista de los juegos gratuitos del CiberEspacio; mantente laxo y frío con una cínica sonrisa si no quieres ser arrojado por la cornisa. Líbrate de encorsetadas etiquetas, nunca facilites tu identidad: con este propósito, asegura hasta la agujeta la promiscuidad paródica o, de lo contrario, acabarás con tu figura espasmódica abultando el depósito.

‘Ex nihilo: halografía de la inopia’ #3

 Describe extravagantes personajes mezclados con la vida; acto seguido, renuncia a explicarlos: oídos sordos carecen de arrojo y valentía para silbar una copla o imaginar parajes fantásticos. Mantén errático tu divagar sin prestar atención al ruido de fondo; a este fin ayuda preservar el anonimato dando gato por liebre a preguntas insidiosas que únicamente son formuladas para cazarte y, luego, dar parte a la autoridad competente de tu quehacer. Sobrevive insolente al vulgo y su práctica; así, sé valiente en recelar la salvaguardia de tu guarida (pues, en ella la dicha silente hallarás).

‘Ex nihilo: halografía de la inopia’ #4

 Apóyate en el (intra)muro de tus antepasados sólo para reposar y tomar aliento: cultiva, en silencio, la semilla germinal de tu propia constelación familiar. Fija el objetivo sin prever la recompensa: acertar el tiro en la diana no depende (necesariamente) de la corona de laurel si no del vergel y la tripulación; así, la emprendería es una vía correcta pero escasea en la línea del horizonte. Excédete de tus limitaciones en pos de la fidelidad finita confundida (a menudo por menudeo del miope occidental) interesadamente; esclarecidas éstas, obviamente, avanzarás zigzagueando pero con pulso firme por entre la escombrera que te rodea hasta (no sin sortear, claro está, tabúes y querellas del laberinto críptico sin aparente Ariadna tras la anhelada curva de recodo en el vagabundeo) el primer peldaño ascendente a la Gran Bóveda Celeste.

‘Ex nihilo: halografía de la inopia’ #5

 Iguala la virtud y el pecado venial (al igual que dualiza el ‘taijitu’ taoísta): simplifica la carga de culpa juedeocristiana por serpentina y mueca cabaretesca. Aprieta bien los dientes: gente de toda ralea te acusará con el dedo índice de payaso, quinqui o yonqui (y cosas peores, también). Y, ¡qué más da! ¡Fuerza y honor! Sábelo: a otros, antes que a ti, ya arrastraron por el cabello o raparon al cero. ¡Ellos con su venerada ciencia y su idolatría a la tecnología pajera que se lo coman! Instala en tus convicciones la generosidad y la gratitud de mano tendida y sonrisa vertical sin obviar toda la crueldad maleva que la precaria existencia es capaz de atesorar hasta el vómito. Pasea -indómito- a pierna suelta y contemplándolo todo como un mirón: que la cargante moralina del discurso de valores dominantes te tache de pervertido o viejo verde no deja de ser motivo de satisfacción dado el puritanismo protésico del que hacen gala esta pueril memez ‘neo-progre’. Huye de las chupapollas...

‘Ex nihilo: halografía de la inopia’ #6

 Sonríe a diestro y siniestro del resorte cotidiano que aprieta y ahoga con tal de infundir congoja y pesar momificando tus mofletes y el estruendo de la carcajada a cambio de arcadas y planicie programada. Cuando resulte ya –tan- insoportable, arroja la melancolía por el balcón: a buen seguro, algún conductor solidario la atropellará violentamente. Escora (conscientemente) la confesión y tonifica tu vocación (que claudica en la conclusión y no en la justificación de ésta) a horas pálidas de la mañana que se prestan a ello. Pues si concedes el deshonor de la derrota a pingües enemigos que no sirven ni para lamer tus botas, amigo, siembras (de a poco) el mármol lapidario de tu funeral. Has de parar, templar y mandar (cargando la suerte) ante la implacable embestida de la desdicha. Cuando todos los recursos se agoten allá donde estés, haz la mochila y lárgate a otro lugar menos solar, mezquino o aletargado: de costado, la vida permanece esperándote.

‘Ex nihilo: halografía de la inopia’ #7

 Abrocha (fuertemente) el envión cercano apretando (tenazmente) el tilín de la sinrazón con las dos manos ritmando un pesado compás 4/4. Que el motor de explosión de tu punto de ignición catapulte el tensor-detonador de toda cognición aplicada a la experiencia practicada. Abandónate –consecuentemente- a la quinesiología (velada verídicamente) por básica que sea la dolencia, por la gratuidad de latencia, por supresión subliminal germina o por recaudación dañina que habrás de sanar. Aprovecha el impulso del curso de la concupiscencia en la benevolencia del aprendizaje. No notifiques cada experiencia en grados satisfactorios comparativos: la numeración es otra de las tantas falacias racionales a las que tendemos por imposición educativa. Acepta la deriva de anhelos y sueños en el deseo íntimo; legítimo será obviar las lindes de la realidad y la supraterrenal extensión de toda actividad invisible: desembarázate de la torpe concepción asentada de línea divisible geodésica; nadie ni nada...

'Ex nihilo: halografía de la inopia' #8

 Ignora (haciendo mutis por el foro) a loas, pompas, ovaciones, críticas dañinas o moralinas de toda índole. La enervación del desahucio que busca sacarte de tus casillas mediante el alago o la paliza persigue exponerte a la intemperie del escarnio y rifarte al mejor postor como se compra y vende a un animal o a un esclavo. De ahí la perturbación se acrecienta: en la tramoya de la causística el iceberg es una mera anécdota del eco de la mofa por el cegato chivato y su cháchara. Líate a hostias con los autistas-artistas indianos cool-a-full-time sin el menor remordimiento ético ni moral: sé lo suficientemente heavy para acabar con la impostura de los caraduras infumables que se cachondean del común de los mortales desde su atalaya de niños ricos disfrazados de retro o (aún peor) subsahariano pobre. Mantén un hilillo de brío tras el hachazo pertinaz del ‘quiero y no puedo’: viste la estética de lo pequeñito (esto es: cuida tus andares sobre la pasarela de hielo de la modernez –impues...

'Ex nihilo: halografía de la inopia' #9

 Sálvate de la idiocia que abotaga: sabes (perfectamente) que te enfangas (desangelado) en un momento desesperanzado, asfixiado por un mundo cansado, rodeado por un motón de mierda. A buen seguro, aprietas duro la mandíbula y sueñas con prender fuego al planeta. Sé que estás harto de andar dando palos de ciego deambulando por el vecindario sin encontrar un milagro que calme los nervios. Olisqueas el trasiego de algún medicamento que inmole por dentro rápidamente consumiéndote hasta desaparecer. Ya, sé que es cruel. Empero, compañero, la trampa mortal o la asunción virginal no teletransportan a ningún lugar situado en la referencia de cordenada “girar en la segunda estrella a la derecha, volando hasta el amanecer”. Alienta al prójimo cuando éste sediento se desmaye en mitad del desierto. Acércate, acarícialo, ofrece tu agua y tu alimento, guarécelo del sol, sé su buen samaritano (o su harén de gracia)…: proporciónale cuanto necesite para emprender de nuevo el camino combinándole los...

Parloteo de besugos

 Sujeto A-B. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Objeto B-A. ¿A qué te refieres? ¿A este cruce de camino o al estado comatoso del país? Sujeto A-B. Mira, si comienzas con tus vaciles acabamos a garrotazos. Objeto B-A. Ey [a carcajada limpia], insúflate algo de ánimo. Ensancha los pulmones [acerca un humeante petardo a la boca circunspecta del interlecutor]. Relájate. You know, guy, c'est la vie! È cossì. Sujeto A-B. Oye, ¿recuerdas esa de Tom Paxton en la que rememoraba sus momentos de dicha con sus camaradas? Objeto B-A. Sí, la tengo bastante presente, 'I miss my friends tonight', ¿no? Sujeto A-B. Enhorabuena, compruebo que todo el trasiego de merca no te ha secado del todo el bocho. Objeto B-A. Bah. Tengo gran memoria sensorial. Sujeto A-B. Tienes una ancestral mala memoria. Objeto. A-B. Verás, no quiero contradecirte pero lo mío es memoria selectiva. Debes tener en cuenta que… Sujeto A-B. ¡Para! A lo que iba, en los versos de 'I miss my friends tonight' Paxton no sól...

Cadencia de nocturna soledad

 El delirio de la noche en su sombra violácea piruetea inconsciente del alarde que desprende la íntima brillantez tenebrista sobre el alféizar de Verónica. Cualquier coartada de entrevero y taura aquieta a la coqueta pebeta mientras crepita la ceniza de la pérdida y archiva en el lacrimal la constelación de su pupila láctea. Desconsoladamente triste (como glotón gorrión habanero hambriento de los nervios sin alpiste que piar) sabe que la diáfana luz sempiterna -tibia y ajena- se mustia arrastrando la senda indigna de la inefable virtud. Escombros son los rescoldos del barrio que alumbró a los amantes sordomudos. Recostado en la vidriera el marchito yuyo de cariño bajo la trágica erosión de un porvenir condenado al pretérito perfecto. A través del olvido avivamos la pureza de la memoria como el torso desnudo de un naranjo en flor preñado de intacta humedad de azahar. Dada la evidencia de carencia de hormigueo sentimental un rumor de cama nido revolotea alrededor del trovador bombard...

Pasajera silente

 Luz que sempiterna sobre el quebranto de la sombra mientras piruetea en el delirio de la noche. Antes de cruzar la puerta ya sabías que me gustaba estar al lado del camino fumando el humo mientras todo pasa. Despierta en la memoria esa inquietud que guardan los que acaban de amarse. En vano recorremos la distancia que queda entre las últimas sospechas de estar solos. Nada sé contestarte, sólo que soy consciente de mi propia ironía. No hay nada peor como que la noche te haga trampas cuando intentas estar tan tranquilo. Desde un país sin límites apagaste las luces y encendiste la noche galopando insomne desde Callao hasta derrapar en Corrientes pernoctando rabia y sudor de transa por los huecos prietos de la famélica luna. Afila el malevaje la altanera sensualidad de un compás que tanguea el ansia hecha sangre y arrodillada entre guijarros.

Ataraxia

 Tal vez la más hermosa canción de amor jamás escrita (con permiso del robusto bolero 'Contigo aprendí' o del eterno tango 'El día que me quieras'-versos que te recuerdan que aún podrías matar por amor-) sea 'Woman' que le hizo John Lennon a su esposa Yoko Ono en lo que resultaría ser su último disco, 'Double Fantasy'. Aunque la destinataria se sepa inherente no podemos olvidar que versos como "please remember my life is in your hands" son de un poder tan universal para asociar el ruego infantil de un amante que se sabe frágil ante su amada que ese 'Woman' es el nombre de todas las mujeres (como nos recuerda Luis Alberto de Cuenca respeto a la musa). Porque para la segunda persona del singular queda abierta la veda de la personificación: a Dante no se le constata relación carnal alguna con Beatrice ni necesitamos apellidar crípticamente a la mujer que hace crujir a Borges para derretirnos al leer:"Yo, que tantos hombres he sido, no...

Tratado de buenas maneras: Qué hacer para erigirse con dignidad ante la afrenta indecente del prójimo

El hombre digno sabe que se empieza por comprar pan de molde y comida congelada y se acaba chocho y aburrido frente a Internet proclamando la globalización verde y el independentismo de los pueblos. Así, el hombre sabio se ejercita cada mañana, cocina su propia comida, se alimenta de acuerdo a sus necesidades y lleva una vida conforme a sus intransferibles reglas...Esto es: viste ropa sana, mantiene relaciones sanas... El hombre digno evita la confrontación airada frente al prójimo ofensivo, jamás entra al trapo de éste, sólo torea de soslayo a la bestia. Por ello, el hombre sabio, como Teseo en el vientre del Minotauro, aprovecha el empuje de la masa para aplacarla. El hombre digno reivindica su condición haciéndose fuerte en su misantropía. Así, nunca se verá convocado a cercar ningún parlamento exiguo a la llamada de un megáfono cualquiera. El hombre digno es profundamente sabio: sólo cree en lo que ha experimentado, verificado y aceptado después de someterlo al dictamen de la razón...

Anhedonia

 Ancestralmente damos por asumido que la vagina es un órgano pasivo. No obstante, existe una sustancial diferencia entre esa naturalidad pasiva y un sexo entrenado deliberadamente. La misma situación se puede extrapolar para la extracción 'Realidad-Ficción'. Ésta, irracionalmente asentada en nuestros días, compite con la abstracción 'Espacio-Tiempo' en ocupar al hombre desde el pelma de Heidegger hasta al inquietante Jaco Van Dormael, director de la estimulante película 'Mr. Nobody'. Wittgenstein, el gran filósofo del siglo XX, en su monumental e ininteligible obra cumbre 'Tractatus Logico-Philosophicus' presenta una resolución al dilema realidad-ficción: "Un hecho (real por definición) presupone que una o varias posibilidades se han realizado. Esto a su vez no es concebible a menos que nos sea posible aprehender estas potencialidades independientemente de su realización. En otras palabras, no podemos afirmar un hecho cualquiera salvo si tenemos acc...

Dieta otoñal (Iº parte)

 A vueltas del exceso veraniego, se presenta vacilante el otoño y asoma serio el invierno. Amigo lector, enfilamos el fin del 2012 seguros de haber sido rigurosos en nuestra alimentación. Fiel lector, coincide conmigo en que desde que sigue las recomendaciones de El Abuelito se siente más cómodo y ligero que antes, infinitamente más conforme con su vida, asertivo con su familia, entrañable con sus correligionarios, sensibles a los infelices disminuidos del mundo. Amante lector, sígame, no le pienso defraudar. Con las espadas en lo alto, afrontamos los venideros meses previos a la entrañable Navidad con una robusta y reconfortante estipendio alimenticio. Antes de formular considerable propuesta es mi deber recordar al lector precauciones inapelables para con la estación del año en la que nos sumergimos. Lector, el otoño se caracteriza por ser un período climatológico fronterizo entre el cálido dispendio estival y el gélido estancamiento hibernal. Este carácter se radicaliza en las r...

Lica y media

 Los hombres redimidos que se han salvado de la horca predican la fe y la salvación eterna y aún tienen la desfachatez de hablar de libertad de expresión. Bizquean las farolas de los sueños míos mientras en su patio caen las pinzas de la ropa de algún dios. Todas las figuras imprecisas que se vuelven hacia mí son las sombras implacables de un hechizo que se asentaron hasta destrozarme. Recién comprendo bien la desesperación que te revuelve al gemir, milonga, gloriosa y mistonga, acariciaste el anochecer y zarandeaste el diapasón de una traición. De aquel pasado malevo y feroz conservo el rojo de la noche. ¿Son tus ojos quizá o en tu andar se estremece mi voz? Arrastras un dolor de bestia perdida que huye desesperadamente del puñal mientras soñás que te dormís mientras el mundo entero sigue yirando y yirando ignorándote. Hasta que rompa el alba sólo hay una verdad que prevalece: somos la consecuencia de lo que hemos ido abandonando.