Tercera vía
Como un
vergel atisbando la costa,
la
oportunidad de un naufragio
flota en
el ambiente
abriéndose
paso
por un
camposanto de cadáveres exquisitos.
No es un
ídolo,
no es
tangible,
no es
una idea efímera;
tan solo
una franja de luz reflexiva
de lo
etéreo.
El
enunciado que se niega así mismo
explicita
y fluidifica
la
escombrera turbia y pestilente
del
demagogo subvencionado.
Como
distributores
el
estado de la tecnología de producción
supedita
la preferencia del consumo
en la
expectativa del precia para el oferente.
Los
sutiles desplazamientos del marco teórico
remarca
y prefija la demanda a coste cero,
limitando
al solícito destinatario
a yacer
mano sobre mano.