II. Mandrax


Venía a decir Leonard Cohen en Suzanne que “Jesucristo fue marinero hasta que comprendió que sólo podían salvarse aquellos hombres que se estaban hundiendo”.

  

 ¿Dónde empieza la ironía y acaba el cinismo?


   Para Don Draper ese desasosiego constante es tan agotador que no encuentra descanso saltando de cama en cama. Draper es incapaz de acariciar las facciones de Megan sin sentirse culpable.


  ¿Esa pegajosa humedad de abandono es como pasearse por el 'Libro tibetano de los muertos'?


Es el esplendor en la hierba, es la plenitud del vértigo y la belleza.


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