Últimos poemas para la gata (II)

 II


Te equivocas si confundes

estas ganas locas

de penetrar en tu boca

como un ritual gutural

de sado a la vieja gloria

o algún tipo de juego

para atar en corto

la soledad del dispendio.


Te equivocas

si por ti pretendes

que no aprenderé a nadar

por los mares de tu flujo

bajo tu ropa

de eterna herbolaria,

sabuesa testaruda de carne fresca

no me tomes por truhán

por mi erección abrasadora.


No quieras convertir en poesía

lo que es una orgía de voracidad.

No es caridad, es necesidad.


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