Bocados Breves (LXXX)
Ordeno las fauces herbáceas de los agujeros epicúreos que me acabas de amortizar en la batalla mientras reposas tu cuerpo imperial.
Tus violáceos labios gruesos conjugan a la perfección los tiempos del deseo. Tu lengua traza en mi lengua los caracteres kanji individuales de los desiguales jugos del recreo infinito entre nuestras piernas.
Eres un corte abrupto y perfilado de un huracán.