Entre tu soledad y mis asuntos...

 Entre tu soledad y mis asuntos 

hay una distancia proporcional 

a tu vergüenza


de multicultural japonesa

errática de la cadavérica Europa,

o hablas castellano y te cortas la melena



por intentar pasar desapercibida

por un campo de minas trémulas

como huecas son tus venas.


Y resolver en tu carne muerta

los juegos del azar y el vicio

ni nos alcanza ni nos renta.



Entre tu soledad y mis asuntos

media un duelo de amor difunto

confeccionado con las flores del mal.



Porque, amor, conjugas mi devoción animal

con la vida doméstica de plástico vocacional

que sustenta la estadía marchita de casados enjutos.


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