Descolgado
De súbito, no se movía: ni gesticulaba ni hablaba. Sus
rasgos se endurecían a medida que su triste figura se acentuaba. Se cansaba de
ella. En algún lugar y un tiempo desconocidos se conservaba su credencial de
revolucionario. Ahora era más un devocionario de la posteridad en un envase
vacío. El término "mito" le pesaba más de lo que se podría pensar.
Hacía años que no cuajaba una canción. Los últimos discos se poblaron de
lugares comunes y ni la sobreproducciones ni las giras de teatro sujetaban su
estatus. Comprendía la definición exacta de reliquia: triste y dolorosamente
decorativa.
De vez en cuando, las raíces cúbicas cubrían de logaritmos las elevadas
ingestas de alcohol. Tal vez acabarse un poco precipitara el último divorcio y,
con suerte, volvería a verter la sangre sobre los senderos.