El incendio está cerca
El incendio está cerca porque estamos enfermos. Es la
historia de un cartel para un cancionero apócrifo lo que nos cruzó en el
camino. Tú te cotizabas cara porque el diseño y el esnobismo se dan la mano y
yo pagaba bien porque el dinero me quema.
Nos presentaron una noche en Malabares. Eras el prototipo de
madrileña pija y tus amigos dignos de esa escuela de fascismo llamada Facultad
de Ciencias de la Información. Tuvimos suerte ya que tú viniste con ellos hasta
el Dos de Mayo porque tu chico te había dejado tirada para irse con los colegas
a emborracharse a algún bar y yo perdía el tiempo con los pupilos de Goebbels
porque estaba hecho un zombi y mi cama quedaba cerca.
Tus amigas parecían entusiasmadas con Nymphomaniac y yo con el
escote de la camarera. De tus amigos mejor no hablar. Estos futuros demagogos
de Cuatremos y Sextemos serían mucho más eficientes para la sociedad currando
en un McDonald's.
Cuando entraste por la puerta con el rímel corrido y oliendo a Jägermeister
supe que eras mi chica. Llegaste y se iluminó la noche y hasta mi pelo.
De ahí hasta El Circo son suficientes tiros para contarlos en
otra ocasión.