La risa burda del seguidor de Buda
No es indispensable pronunciar "el escepticismo es el
único camino hacia la sabiduría" y acto seguido morir. La duda metódica es
otro de esos asideros sustanciales para el ser humano. Ella nos asesora como un
viejito sabio. Nuestra hermana duda actúa más allá de los límites cognitivos.
Nada de voz de la experiencia. Nada de Pepitro Grillo. Más bien luce como el
maestro Yoda.
¿Hay tanta ruindad alrededor? Quizá no haya tantas
mentiras... más bien son equivocaciones. El perjuicio, el dogma mental nos
estratifica hasta cosificarnos. De ahí que el individuo libre sea ciego
para contemplar clarividentemente el sacrificio de su propia vida.
A veces, estás en el suelo y te pisan la cabeza. Ya sabe, el
hombre más que un lobo para el hombre es una hiena. En tales cuotas de
desvanecimiento personal debe sacar fuerzas de flaqueza, tomar aire, desprender
torería y esperar a la bestia con media verónica.
El peligro, la inmolación o la extinción siempre está ahí
esperando su momento como un ladrón bajo tu balcón. Temblando agazapado pero
con la voluntad de obrar sin piedad. Igual, el miedo no existe para ti: si la
vida debe ser vivida con plenitud, a la muerte hay que recibirla con una
sonrisa.
