Donde nunca V

 

Nuestros abrazos son tentáculos, material defectuoso de un mismo poema mecánico. Lejos quedó el vértigo de la juventud perdida, el fuego divino de la adolescencia.

Penetramos en la luz envueltos del líquido viscoso del sexo convexo. Entonces, era la libertad. Ahora, difusa impunidad de dispersión o huida. 

Nos consta que Calamaro volvió a bajar al infierno un poco para componer 'Rehenes' o 'Inexplicable. Aprendamos de él y saquemos partido de esta tiránica derrota.

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