Bocados Breves (LXXXII)

Asomada a sus barandales duerme Madrid vacía. Nada puede alterarte el sueño. Ni siquiera el maullido estrepitoso del móvil.


Ni agasajada por golosinas ni sedada por medicinas ni sajada por bisturíes. Tus hematíes permanecen intactos. Y los míos danzan sorprendidos alrededor del calor que propaga tu cuerpo.


Me sorprende haberte encontrado.


La vida vivida en plenitud da lecciones hasta el último momento.


Entradas populares de este blog

Primer plato: LENTEJAS

Cara de póquer

¿Cómo superar la atragantada navidad? Recetario para afrontar indigestiones y resacas